Por Simón Cueva Vicerrector, Universidad de las
Américas
La Comunidad Andina y la Unión Europea
organizaron el primer concurso andino de estadística, dirigido
a estudiantes universitarios y periodistas. Muchos trabajos
mostraron que la estadística -generalmente percibida como
incomprensible para el común de los mortales- puede utilizarse
en temas cotidianos y útiles: ¿Impacta la altura en los
resultados del fútbol boliviano? ¿Por qué las zonas
colombianas cafetaleras siguen atrayendo emigrantes pese a la
violencia? ¿Es más importante discutir sobre aranceles o sobre
restricciones no arancelarias cuando se negocia un tratado de
libre comercio? ¿Por qué deciden las familias bolivianas
pobres atenderse en centros de salud públicos o privados? ¿Qué
relación hay entre tasas de interés a corto y largo plazo, y
actividad económica? ¿Cómo proyectar mejor la inflación
ecuatoriana? ¿Qué beneficios y riesgos pueden traer las zonas
francas? ¿Cómo representar con colores el uso del suelo en el
campo ecuatoriano? ¿Qué tan buenos negocios se pueden hacer
entre países andinos? Los mejores trabajos recibieron, la
semana pasada, un lindo premio: viajar por Europa y conocer
varios institutos europeos de estadística.
Nuestros
antepasados andinos diseñaron ya un sistema estadístico
bastante complejo y creativo, los quipus, mediante los cuales
contabilizaban y ordenaban muchas cosas utilizando simples
cuerdas de colores. Podían saber cuántos impuestos debían
pagar las distintas comunidades o cuántos bienes agrícolas
producían. La estadística es fundamental para medir y conocer
los problemas de cada país, lo que a su vez es básico para
debatir soluciones concretas y argumentadas, no
demagógicas.
La integración andina es un proceso lento y
progresivo. Aunque los países de la región compartimos una
historia, una lengua y una cultura similares, unirnos de
verdad es difícil. Implica ponerse de acuerdo en temas
complicados, ceder soberanía en diversas áreas, tener
políticas macroeconómicas consistentes y con un mismo
objetivo. Nada de eso es simple, reflejando imperativos de
política de corto plazo, elecciones y populismo o diferencias
ideológicas. Sin embargo, debemos avanzar hacia una mayor
integración para tener más peso en un mundo de grandes
bloques. La experiencia europea muestra que la unidad empieza
con pasos simples, concretos y comprensibles. Incentivar a los
estudiantes andinos para que profundicen sus conocimientos y
discutan de temas que atañen a los distintos países es una
buena forma de comenzar.